Enero-Marzo 2012
KHENSUR RINPOCHE LAMA LHUNDRUP RIGSEL
Khensur Rimpoche Lama Lhundrup Rigsel ofreció su servicio infatigablemente para cumplir los deseos de Lama Yeshe y Lama Zopa Rimpoché durante 40 años en el Monasterio de Kopan en Nepal. Lama Lhundrup vino a Kopan en 1972 bajo el requerimiento de Lama Yeshe quien le escribió simplemente, “Tengo algunos monjes, puede enseñarles? Si es así por favor venga”. Desde entonces Lama Lhundrup ha tocado la vida miles de estudiantes, ocupándose de los monjes y monjas de Kopan como de los estudiantes internacionales de Dharma, quienes viajaron hacia Kopan desde lugares como Singapur, Malasia, Australia, Europa y las Américas. Lama Lhundrup recibió oficialmente el título de Abad del Monasterio de Kopan en 2001, aunque el había detentado esta posición de forma no oficial desde la muerte de Lama Yeshe en 1984. Lama Lhundrup abandonó su cargo como abad en julio del 2011 debido al avanzado cancer de estómago y el diagnóstico recibido en enero del mismo año.
El 7 de setiembre de 2011 a las 11 de la noche, luego de una vida de estudio del Dharma, práctica y servicio altruista a incontables seres, Lama Lhundrup dejó de respirar y se introdujo en la luz clara de la meditación. El 9 de setiembre de 2011 a las 5 de la tarde, Ven. Thubten Kunkyen observó los signos del abandono de la conciencia en el cuerpo de Lama Lhundrup.
(Tenemos el honor de compartir también una selección de fotos tomadas en los días posteriores a su deceso y durante las actividades que se llevaron a cabo).

Lama Lhundrup recibiendo bendiciones de Lama Zopa Rimpoché, el 5 de Setiembre de 2011. Foto Jo Hathaway.
Se manifestaron pocos de los signos físicos usuales de la inminente muerte. Sabíamos que Lama Lhundrup atravesaba una seria enfermedad, las placas y los exámenes físicos mostraban que el cáncer avanzaba rápidamente y pudimos ver el tumor de su estómago en la superficie de su piel. El recibía el equivalente a tres comidas diarias a través del tubo – o su “nueva boca” como él lo llamaba – y como podía caminar, se mantenía tan alerta como siempre y sin ninguna queja. Los signos eran sutiles. El habló de la impermanencia y de la muerte con los visitantes con más frecuencia de lo usual y sus despedidas eran notoriamente más definitivas. Muchas de sus atesoradas posesiones fueron regaladas a los demás. Dos semanas antes de morir, Lama Lhundrup solicitó a Ven. Kunkyen, su devoto asistente durante 15 años, que organizara pujas para él en el Monasterio de Sera en el Sur de la India, las fechas para las pujas debían ser el 7 de setiembre. La semana antes de morir, él lo anunció. Era tiempo de mudarse desde su cuarto situado arriba de la gompa principal a su retirado apartamento sobre la Gompa de Chenrezig: la fecha que él estableció fue el 4 de setiembre. Durante la última semana Lama Lhundrup empezó a hacer preguntas acerca de su salud: “¿Cómo se está sintiendo hoy Khensur Rimpoche?” , con destello en sus ojos, una reluciente sonrisa y con respuestas enigmáticas el respondía “ sentir es sentir” o ”el sentir no existe”.
Cuando llegó el momento para Lama Lhundrup de dejar su dormitorio, el instruyó a Ven. Kunkhen para hacer ofrendas en los altares que allí quedaban, entonces con khatas y ofrendas en la mano, él se dirijió suavemente a Ven.Sangpo con un mensaje para Lama Zopa Rimpoché:
Por favor informen a Rimpoché que día y noche tengo un insoportable sufrimiento pero rezo para que esto purifique mis negatividades. Por favor soliciten a Rimpoché que me bendiga para que pueda generar un inamovible respeto y devoción hacia él. Pueda cualquier samaya roto que yo tenga con Lama Rimpoché desde los renacimientos sin comienzo hasta ahora ser purificado. Pueda liberarme del sufrimiento y ofrecer mi cuerpo, habla y mente al Lama y cualquier obstáculo que el santo cuerpo del Gurú pueda tener, madure en mí.

Lama Lhundrup entrega a Ven Sangpo el mensaje para Lama Zopa Rimpoché. 4 de setiembre de 2011. Foto Jo Hathaway.
Con ojos lacrimosos, los monjes cuidadosamente ayudaron a Lama Lhundrup a vestir su ropa completa de monje antes de lentamente trasladarlo desde su cuarto. Primero circunvalaron el mandala Yamantaka antes de que Lama Lhundrup se despidiera de un lacrimoso Geshe Tsering (hermano de Lama Yeshe). Antes de dejar el edificio, ellos hicieron ofrendas a los tronos y estatuas en la gompa principal. En su arribo al apartamento, Lama Lhundrup juntó sus manos en reverencia y dijo una suave plegaria mientras atravesaba la puerta. Hubo tiempo para plegarias ante cada altar antes de que él se sentara exhausto en su silla en la habitación de meditación.
Si bien la mudanza dejó a Lama Lhundrup falto de energía, su estado pareció volver a la normalidad el 5 de setiembre. Le dí sus comidas habituales y su medicación a lo largo del día y regresé a mi dormitorio a las 7 de la tarde. Justo antes de las 11 de la noche mi teléfono sonó. Era Ven. Kunkyen solicitándome que volviera al apartamento de retiro. Lama Lhundrup acababa de anunciar a sus asistentes, Ven. Kunkyen y Ven. Thardoe, que él estaba muriendo. Era el momento de comenzar los preparativos para su muerte. Ven. Kunkyen se había ya contactado con Dagri Rimpoché para enviar una solicitud a Su Santidad el Dalai Lama y fue entonces a informar de esto a Lama Zopa Rimpoché. Yo entré a ver a Lama Lhundrup. Su estado había cambiado notoriamente en las últimas cuatro horas. Él estaba muy desmejorado pálido y evidenciando signos físicos de obstrucción intestinal e intenso dolor, pero aún se mantenía sentado en su silla sonriendo calmadamente. Cada palabra le costaba un gran esfuerzo pero continuó guiándonos en lo que se debía hacer.
Hubo momentos en los meses anteriores que el pensar en la muerte de Lama Lhundrup me producía una súbita sensación de pánico en el corazón. Y ahora que esto se hacía realidad parecía que la calma y claridad .de su energía invadía todo lo circundante. Ambos, Lama Lhundrup y Lama Zopa Rimpoché nos habían preparado diligentemente para esto. No había pánico ni desesperación solamente el deseo de hacer lo que nuestro Gurú deseara en ese importante momento.
Le inyecté a Lama Lhundrup una pequeña dosis de morfina para el dolor. Él sobretodo quería mantenerse lo más alerta posible en el momento de su muerte, por lo tanto las semanas previas estuvimos experimentando con las medicinas para el dolor que tuvieran la menor cantidad de efectos colaterales. A pesar de que la morfina reducía el dolor con eficacia, a él no le gustaba la somnolencia que le causaba por lo tanto aceptaba solo pequeñas dosis.
Lama Zopa Rimpoché llegó pronto a apartamento con su segundo asistente Ven. Sangpo y Geshe Jangchup. Muchos monjes de Kopan ya habían despertado y estaban recitando la puja del Buddha de la Medicina en la gompa principal. En las siguientes dos horas y media Rimpoché recitó las preparaciones y plegarias de los textos para la muerte al lado de Lama Lhundrup antes de colocar cordones bendecidos alrededor de su cuello y mantra alrededor de su corazón. Suavemente y rápidamente Lama Lhundrup hizo la siguiente solicitud:
Yo, desde el fondo de mi corazón, te rezo a ti especialmente, Lama Rimpoché. Por favor guíame desde ahora hasta el logro de la iluminación. Hasta ese momento puedan las tres puertas comprometerse totalmente con el santo Dharma del Mahayana. Pueda yo practicar el Dharma completo del Sutra y el Tantra de forma totalmente perfecta. Pueda yo hacer esto y lograr las habilidades necesarias para que así suceda. Te rezo a ti, Lama Rimpoché, por favor bendíceme para volverme así y cualquier cosa que Rimpoché deba hacer por si, por favor bendice con compasión para que esto suceda. Te suplico a ti. Si existiera algún error y si yo perturbé tu santa mente, por favor olvídame. Esto es lo que te solicito Rimpoché. Perdón si mi solicitud es excesiva y no es respetuosa pero no existe nadie que no sea el Lama al quien yo pueda solicitarle guía y ayuda.

Lama Lhundrup recitando El Rey de las Plegarias. 6 de setiembre de 2011. Foto Jo Hathaway.
Lama Zopa Rimpoché le aseguró a Lama Lhundrup que no tenía de que preocuparse debido a la fuerte conección kármica entre ellos, y cualquier cosa que Lama Lhundrup desease o por la cual rezase se realizaría sin ninguna duda. Cuando Rimpoché salió, Lama Lhundrup rezó así:
En caso de que yo renazca y sea torturado en el infierno, puedan los sufrimientos de todos los seres en ese infierno y de todos los que renacerán en ese infierno en el futuro, madurar en mi. Por favor bendíceme.
Ven. Kunkhen, Ven. Thardoe y yo nos sentamos silenciosamente a los pies de Lama Lhundrup. Él nos agradeció por nuestro servicio y dio instrucciones para futuras prácticas. Ellos recitaron El Rey de las Plegarias juntos. Cuando la noche se transformó en la mañana Ven. Kunkhen y Thardoe se ocuparon incansablemente por su Gurú, dándole sorbitos de líquidos, ayudándolo con el baño, acomodando su almohada y masajeando sus estómago y piernas, frecuentemente por interminables horas, pareciendo saber con exactitud las necesidades de Lama Lhundrup. Cuando el sol salió entre las montañas proyectando sus dorados rayos en toda la habitación, ayudamos a Lama Lundrup a acomodarse en la cama.

Lama Lhundrup ofrece khata al Dr. Bishnu. 6 de Setiembre de 2011. Foto Jo Hathaway.
El 6 de Setiembre, el Dr. Bishnu, un oncologista local y experimentado en cuidados intensivos, visitó a Lama Lhundrup saludándolo cálidamente como siempre. A pesar de que él no estaba interesado en recibir más alimentos o medicina, él accedió a dejar drenar el líquido acumulado en su abdomen para aliviar la molestia que le causaba. Antes de que el Dr. Bishnu se fuera, Lama Lhundrub le agradeció atentamente, le ofreció la última khata y rezó por su salud y por la continuidad de su habilidad de aliviar el sufrimiento de todos aquellos que están enfermos. Aunque tan próximo de su propia muerte, Lama Lhundrup mantuvo sus pensamientos firmemente centrados en el confort y bienestar de los demás, no queriendo en ningún momento prestarle atención al sufrimiento de su propio cuerpo.
Mientras yo monitoreaba el drenaje del abdomen, Ven. Kunhen y Thardoe continuaron haciendo arreglos para las varias pujas y rituales que debían ser hechos. Nos sentamos por turnos en silencio en la habitación de Lama Lhundrup mientras él hacía sus plegarias completas con los mudras. A las 2:45 de la tarde, Lama Lhundrup pidió a Kunkhen que le lavara los brazos, las manos, la cara, la lengua y la boca. Luego cubierto con su zen dorado, el texto del lam-rim en su cabeza, el solicitó que se le pusiera en la Postura de Reposo del Buddha antes de agradecer y despedir a sus dos fieles ayudantes.
Nosotros tres nos sentamos afuera de la habitación y esperamos. Le pregunté a Ven. Kunkhen que debíamos hacer ahora. “Estén lo más quietos posibles y no lo molesten” nos respondió. “Pero si no entramos, como sabremos cuando el estará muriendo? El puede morir solo ! , respondí perpleja. Muy suavemente Ven. Kunkhen explicó que eso era lo que estaba previsto. Nunca se me había ocurrido que el Lama Lhundrup estaría solo en el momento de su muerte. Nos habíamos turnado para acompañarlo día y noche desde que enfermó, y como muchos occidentales, penaba que dejar a alguien morir solo era lo mismo que abandonarlo. Yo tenía inconscientemente asumido el hecho que por gran respeto hacia él, alguien estaría con Lama Lhundrup desde el comienzo y hasta el final de su última respiración. Pero por supuesto tenía sentido que un practicante de Dharma realizado que se había preparado para este momento toda su vida, fuera mejor no molestarlo.
Pero aún era necesario asegurarse de que Lama Lhundrup tenía todo lo necesario así que Ven. Kunkhen silenciosamente se seccioró de esto regularmente durante toda la tarde. Lama Lhundrup se mantuvo alerta, recitando plegarias y preparándose para la muerte, ocasionalmente sonriéndole y prescindiendo de él cuando lo veía aproximarse a la puerta.
A las 7:45 de aquella tardecita, los Monjes principales de Kopan estaban ubicados y prontos para comenzar la vigilia de la puja en el apartamento, la cual se extendería durante todo el proceso de la muerte física de Lama Lhundrup, la meditación en la Luz Clara y los sucesivos 49 días. Frecuentemente grupos de monjes y monjas se acomodaban en dos habitaciones en el apartamento y las pujas continuaban sin problemas día y noche, alternando de un grupo a otro sin interrupción. Ahora puedo darme cuenta porqué el se mudó al apartamento: allí había lugar y privacidad para alojar a todos cómodamente sin perturbar las actividades diarias del monasterio.
Yo miraba como la comunidad se reunía alrededor del apartamento. Como una danza perfectamente coreografiada, la Shanga Antigua de Kopan supo intuitivamente que se debía hacer. Con pocas palabras pronunciadas, cada cosa se manifestaba en el momento justo, fueran flores para la mesa, una comida vegetariana de fideos a las 3:30 de la madrugada, ofrendas para las pujas o un café humeante cuando las energías del cuerpo comenzaban a desfallecer.
En un momento tranquilo tarde en aquella noche, comencé a preocuparme del hecho que Lama Lhundrup había estado en la misma posición durante más de 7 horas. Mi entrenamiento me decía que esto puede causar incomodidad y llagas en el cuerpo, aunque admito que me complació darme cuenta que esta obsesión occidental por el bienestar físico hubiera tomado tanto tiempo de resurgir en mí ! Le pregunté a Ven. Kunkhen si deberíamos preocuparnos por estas cosas. “La mente de Lama Lhundrup ya está fuera del ámbito de su cuerpo por lo que estas cosas no tienen ningún efecto sobre su mente ahora” me aseguró él.
Las plegarias de Lama Lhundrup y meditaciones continuaron a lo largo de la noche mientras la Sangha ofrecía pujas el otro lado de la pared . En la mañana del 7 de setiembre, los efectos de no tomar comidas y medicinas regularmente comenzó a manifestarse. El abdomen de Lama Lhundrup estaba hinchándose nuevamente, su intestino estaba acalambrándose y sus secreciones del esófago estaban acumulándose en su garganta. Él no lo notaba, estaba completamente sumergido en sus meditaciones. Cuando Ven. Kunkhen, seguido de cerca por Ven. Thardoe, entró en su cuarto a las 8:45 de la mañana para informarle que Lama Zopa Rimpoché estaba en camino, Lama Lhundrup enfáticamente los recibió con: “Tu no existes! Y tu tampoco!” Cuando Rimpoché llegó al rato, fue recibido con la misma exclamación.
Lama Zopa Rimpoché se sentó con Lama Lhundrup y recitó plegarias. Cuando ellos terminaron, Lama Lhundrup yaciendo y con sus manos en postración lenta y suavemente repetía: “Gracias Rimpoché, muchísimas gracias, gracias por todo, gracias, gracias, gracias” mientras Rimpoché caminaba hacia la puerta. Una vez que hubo abandonado el dormitorio, Rimpoché nuevamente hizo mos, controlando todos los síntomas de Lama Lhundrup. El dio indicaciones de que medicinas ( Occientales, Tibetanas y Nepalíes) se debían usar y nos aconsejó ayudar a Lama Lhundrup a vivir lo más posible ya que cada hora, cada minuto, cada segundo era infinitamente precioso.
Diseñamos un nuevo plan para darle de comer y darle las medicinas esenciales y los tres fuimos al dormitorio de Lama Lhundrup. El tenía otras ideas al respecto. Todo lo que intentábamos darle era recibido con un ademán desdeñoso de su mano, excluyendo el agua bendecida por Su Santidad el Dalai Lama que había sido enviada y llegó milagrosamente justo a tiempo. Su cuerpo podría tener la apariencia de estar desvaneciéndose y estar cerca de la muerte, pero su mente permanecía clara y focalizada y en pleno control más que nunca. Él incluso rechazó la morfina, prefiriendo golpear su puño contra el piso como una forma de controlar el dolor, lo cual para un ser ordinario hubiera sido atrozmente insoportable dada la situación presente. En las dos horas subsiguientes presencié el más remarcable despliegue de devoción al gurú. Estando en la cama en posturas difíciles de tolerar, Ven. Kunkhen y Thardoe se turnaron para amortizar los golpes de puño de Lama Lhundrup ya que el golpeaba en el suelo una y otra vez. Un silencioso juego de ingenio que ellos no estaban dispuestos a ganar, a pesar de que con calma y amorosamente probaron todo. Cuando ellos agarraron su brazo, él los venció, cuando cubrieron todo el piso con almohadones, el los tiró por todo el cuarto, cuando pusieron sus manos en un lugar en el piso, Lama Lhundrup dirigió su golpe en otra dirección; y cuando ellos pusieron sus cuerpos entre su puño y el piso, lama Lhundrup golpeó más fuerte.

Lama Lhundrup con Lama Zopa Rimpoché. Septiembre 5 de 2011. Foto Jo Hathaway.
A las 2:15 p.m. Lama Zopa Rimpoché solicitó verme. Me apuré para llegar a su cuarto y confesé el fracaso. Rimpoché se rió y explicó que no éramos una mano de juego a la altura de la poderosa voluntad de Lama Lhundrup. Él me envió de nuevo al apartamento de Lama Lhundrup con un mensaje personal para él.
“Khensur Rimpoché Lama Lhundrup, Lama Zopa dice que la muerte sucederá cuando suceda. Mientras tanto precisamos cuidar de su cuerpo lo mejor posible con comida y medicinas.”
Instantáneamente Lama Lhundrup estuvo de acuerdo, incluso acomodando su cuerpo para hacer más fácil el acceso a su tubo de alimentación y su brazo. A partir de esto el aceptó completamente nuestra presencia y nuestro cuidado médico, aunque de todas formas tratamos de interferir lo menos posible.
En la tarde temprano, Lama Lhundrup estaba descansando confortablemente si bien su respiración había comenzado a cambiar, signo de que la muerte se estaba aproximando. Luego de darle a Lama Lhundrup sus medicinas de la nochecita y una pequeña cantidad de comida, dejé su cuarto a las 11 de la noche. Su estado era más o menos el mismo sin signos obvios de las absorciones de la muerte. Él era conciente de mi presencia abriendo sus ojos a medias y alejando su mano derecha del tubo de alimentación cuando yo me aproximaba suavemente, poniéndolo nuevamente sobre el tubo cuando yo terminaba. Yo nunca había visto a alguien anteriormente tan cerca de la muerte permanecer tan conciente, calmo y controlado. Antes de irme él me permitió gentilmente tomarle de la mano derecha y quedarme a su lado. Yo sabía que el peso de la misma sobre el tubo se volvería doloroso en las horas venideras.
Unos minutos más tarde Ven. Sangpo llegó al apartamento repentinamente, con una khata en mano. Antes de conducirlo a la habitación de Lama Lhundrup (para que apreciara cuan tranquilo estaba y se lo comunicara a Rimpoché) hice una pequeña inspección. Lama Lhundrup estaba recostado pacíficamente, sin respirar y su rostro ahora emitiendo un suave brillo. El aire en la habitación era totalmente calmo. Parecía que nada se había movido desde que me fui excepto que él había puesto una vez más su mano sobre el tubo de alimentación, mejor dicho sobre los mantras que Rimpoché había puesto sobre su corazón y que yo recién me daba cuenta. Ven. Kunkyen se me acercó cuando Lama Lhundrup tomó tuvo su última respiración. Eran las 11 de la noche, 48 horas más tarde desde que él anunció que estaba muriendo.
Como Vens. Kunkyen, Thardoe, Sangpo y Geshe Jangchub estuvieron unos pocos minutos con Lama Lhundup, me senté puertas afuera. Nunca hubiera imaginado que este cuarto se llenaría con tanta paz, calma y tranquilidad que era imposible no sentir algo fuera de estas tres cosas. Las lágrimas que se juntaron en mis ojos, eran lágrimas de gratitud, por haber sido testigo del tan notorio y profundo acontecimiento como el pasaje hacia la luz clara de la meditación de nuestro preciso Gurú, el pasaje de un gran Maestro budista.
Jo Hataway es una enfermera de cuidados intensivos de Nueva Zelandia y una estudiante de Khensur Rimpoche Lama Lhundrup. Ella escribió para Mandala este informe del fallecimiento de Lama Lhundrup en Noviembre de 2011. Ella desea expresar “una profunda gratitud y su sentido saludo a Khensur Rimpocé Lama Lhundrup. Ven. Kunkyen, Ven. Thardoe y la comunidad de Kopan por abrir sus corazones y hogar para mí durante ocho meses y medio. También infinitas gracias a todos los demás que nos apoyaron de tantas maneras, permitiendo que cuidáramos de nuestro Gurú a su manera y en su propio hogar.”
La historia de Jo ”Cuidando de Lama Lhundrup” fue publicada en Mandala de Octubre-Diciembre del 2011.
Mandala publicó en línea más artículos y reflexiones de la vida y muerte de Lama Lhundrup incluyendo un PDF de la plegaria para su rápido retorno.
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